El fenómeno de la vivienda turística y de su regulación está cosechando ya sus efectos. Y es que en la Comunitat Valenciana y en sus principales destinos turísticos, ya sean urbanos como vacacionales, se ha consolidado un importante descenso de las propiedades y de las capacidades comercializadas a través de esta modalidad de alojamiento. Las causas son claras: por un lado, se reflejan en la estadística los efectos de la regulación que en 2024 hizo el Consell para la Comunitat Valenciana, y por otro, el propio sector de la vivienda de uso turístico se ha centrado en operar en un marco de estricta legalidad.
El informe que presentamos hoy recoge la estadística de comercialización de las principales plataformas (Airbnb, Booking, VRBO) para los principales destinos: Benidorm, Alicante, Calpe, Denia, L’Alfàs del Pi, Torrevieja, Guardamar del Segura y Santa Pola (en la provincia de Alicante), Cullera, Gandía y Valencia ciudad (en la provincia de Valencia) y Benicàssim, Oropesa del Mar y Peñíscola en la provincia de Castellón.
En la primera radiografía global, la primera conclusión llamativa es que la ciudad de València aloja en vivienda turística casi el 27% del total de los huéspedes, aunque sólo tiene el 19% de las viviendas. Aun así, es el municipio con mayor número de propiedades comercializadas. Sin embargo, por provincias, Alicante es el territorio que concentra un mayor número de viviendas, acorde a su importancia turística: el 63% se sitúan en esta provincia con Torrevieja como mayor núcleo con casi el 15% del total. Para Castellón, Peñíscola y Oropesa son los principales núcleos de operación de las viviendas turísticas con capacidades en cada municipio de un 5%. Los destinos castellonenses son los que menos variación de viviendas han experimentado incluso creciendo ligeramente en Oropesa y Benicássim.
La estancia más larga, en media anual, se da en la Vega Baja alicantina, con Guardamar y Torrevieja con estancias de más de 6 días, junto a ‘Alfas del Pi. Aun así, las estancias en viviendas son más prolongadas que en otras modalidades de alojamiento pues el mínimo (de nuevo en València) roza los 4 días, muy similar también a la ciudad de Alicante.
El municipio que más ha bajado en número de viviendas comercializadas es Guardamar con -15%, seguido de Denia que desciende su oferta en un 8%.
En cuanto a indicadores económicos, en general observamos que se ha producido una corrección a la baja de los precios en viviendas turísticas, o ligeros incrementos en algunos casos. La tarifa media por reserva más elevada por vivienda la encontramos en Calpe, rozando los 200€, pero observamos que los meses de julio, agosto y septiembre son los más productivos para esta modalidad de alojamiento. El precio más elevado en toda la Comunitat lo encontramos durante el mes de agosto en Benicàssim, siendo el único municipio que supera la barrera de los 300€ por reserva.
Los mejores datos de ocupación media anual se dan en las dos capitales, València y Alicante, que superan el 50%. El resto de los destinos analizados están muy por debajo de otras modalidades de alojamiento, con ocupaciones medias que bajan incluso del 30%. Las viviendas turísticas son claramente estacionales: las mejores ratios de ocupación se consiguen durante julio y agosto, mes en el que se llega a rozar el 70% en los destinos más demandados, aunque no se supera ese dato en ningún caso.
Un dato curioso es el de la estancia media. El comportamiento del número de días de alojamiento es bastante estable en todos los destinos en su distribución anual por meses, sin que se detecten diferencias destacables.
Otra de las conclusiones que se extraen de este informe es que todavía queda una importante oferta ilegal de habitaciones en viviendas que se comercializan en estas plataformas y que la legislación autonómica prohíbe, por lo que los servicios de inspección tienen un objetivo claramente determinado: sacar de esta oferta todo lo que no sean propiedades o casas completas.



