El CEO de Finnova Foundation, Juanma Revuelta, ha lanzado un contundente mensaje sobre la fragilidad defensiva de la Unión Europea en el actual contexto de inestabilidad global. Revuelta ha instado a los socios comunitarios a aprovechar la coyuntura para «dotarse de soberanía tecnológica de doble uso», advirtiendo de los peligros de fiar la seguridad del continente a terceros.
El experto ha trazado un paralelismo inquietante con la reciente crisis energética. «Lo mismo que ha pasado con Rusia con la energía, ahora debemos ser menos hiperdependientes», ha señalado. Según Revuelta, la dependencia actual de la industria armamentística norteamericana es una trampa estratégica: «Ahora compras el material bélico en EE.UU., que es muy caro y se guardan la operatividad si va en contra de sus intereses».
Esta subordinación tecnológica se ve agravada por la burocracia comunitaria. Revuelta ha lamentado que «la UE no está preparada para dar respuestas rápidas ante posibles intervenciones», contrastando esta lentitud con la capacidad de Washington. «EE.UU. sí que tiene esa capacidad de movilización con una figura y una toma de decisiones ágiles«, ha explicado, concluyendo que «por el momento somos verdaderamente dependientes».
Para revertir esta situación de inseguridad, el CEO de Finnova considera «obvio que la UE requiere una inversión real en tecnologías de nuevo uso», recordando que existen «compromisos firmados del 5% de inversión en defensa» que deben materializarse.
En cuanto a la actualidad inmediata, marcada por la tensión en Oriente Medio, Revuelta ha valorado la reacción diplomática, destacando que «Francia ha pedido una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la UE». En este sentido, ha matizado que Europa no parte de cero, ya que «la organización tiene varios deberes ya hechos con presupuestos tras el conflicto de Rusia y Ucrania».
Sobre el papel de Teherán en el conflicto, el analista ha sido crítico con su estrategia. «Irán no está tomando las decisiones más inteligentes», ha asegurado, apuntando que se enfrenta a «pequeños países que tienen una fuerza aérea de última generación» y que su error ha sido «meter en la causa a países europeos en tu contra cuando estás muy debilitado».
Finalmente, ha recordado el marco legal que obliga a la intervención en caso de ataque a las infraestructuras aliadas: «Hay unos convenios que regulan el uso de las bases militares de mutua protección y obliga a proteger a esos países que tienen firmados esos acuerdos».



