El Ibex 35 se desploma un 4,5% y lidera las pérdidas mundiales por el pánico al cierre de Ormuz

Hace cuatro sesiones, el Ibex 35 rozaba los 18.500 puntos. Desde el jueves pasado se han esfumado casi 1.500 enteros. Todas las ganancias de los dos primeros meses de 2026 han desaparecido. ¿La causa? Oriente Medio y la operación ‘Furia Épica’ contra Irán. El índice madrileño ha vivido este martes su jornada más negra desde la crisis de aranceles del pasado año, registrando una caída del 4,55% que lo ha dejado al borde de los 17.000 puntos. El selectivo español se ha convertido en el índice más castigado del mundo ante el recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio, sufriendo un ataque bajista que se aceleró tras la apertura de Wall Street. Los inversores han reaccionado con pánico a la confirmación del cierre oficial del Estrecho de Ormuz por parte de Irán, una maniobra que ha disparado el petróleo Brent hasta rozar los 85 dólares y ha encarecido los futuros del gas en Europa un 21%.

La virulencia de los descensos ha perforado sin resistencia los niveles técnicos de seguridad que el Ibex mantenía en la zona de los 17.580 puntos. Al cierre de la sesión, el selectivo se situó en los 17.062,4 enteros, borrando de un plumazo todas las ganancias acumuladas en lo que va de año al rebasar a la baja la cota crítica de los 17.240. Según los analistas técnicos, el mercado español se encuentra ahora en una situación de vulnerabilidad extrema, con valores de peso como el Banco Santander liderando las pérdidas junto a otras grandes entidades financieras europeas como UniCredit.

A pesar del ruido geopolítico y el desplome del EuroStoxx 50, que cedió el soporte de los 5.800 puntos, los expertos mantienen la mirada fija en Nueva York. El S&P 500 se mantiene como el último sostén del mercado global; mientras el índice estadounidense no pierda la referencia de los 6.500 puntos, la tendencia alcista de fondo podría considerarse intacta.

En el resto del continente, la preocupación se centra en el impacto que un petróleo a 100 dólares tendría sobre la zona euro, una región netamente importadora de energía. Este escenario limitaría drásticamente la capacidad de maniobra de los bancos centrales, retrasando los esperados recortes de tipos de interés. El daño a la producción y la incertidumbre sobre el suministro están pesando más en el ánimo de los inversores que los sólidos fundamentales que habían impulsado el reciente rally tecnológico basado en la inteligencia artificial.

Estrategias de repliegue

Ante la volatilidad extrema, los gestores de fondos han comenzado a ejecutar planes de contingencia para reducir su exposición al riesgo. Se recomienda que aquellos inversores con una cartera en bolsa superior al 80% empiecen a generar liquidez, entendida no como una señal de miedo, sino como «munición» para aprovechar posibles compras en niveles inferiores. La clave técnica para dar por finalizado el actual ciclo alcista sería la pérdida simultánea de los 6.500 puntos en el S&P 500 y de los mínimos de noviembre en el Nasdaq 100, situados en los 23.850 puntos.

La jornada de hoy ha servido como un severo toque de atención que recuerda a la inestabilidad de abril de 2025. Mientras la diplomacia internacional intenta contener la escalada militar, los gráficos confirman que el mercado ya está adaptándose a un escenario de guerra prolongada. La gestión del riesgo se impone ahora sobre la búsqueda de beneficios, obligando a los inversores a vigilar milimétricamente cada directriz alcista. El Ibex 35, especialmente sensible a las crisis energéticas por su composición, queda a la espera de un contraataque comprador que solo llegará si la tensión en el Golfo Pérsico da señales de tregua.

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