Principales conclusiones del I Informe de la Productividad de España (2025)

El Consejo de la Productividad de España (CPE) ha publicado su primer informe anual, en el que constata un ciclo de importante crecimiento económico en España que combina una mejora genuina de la productividad con un récord de creación de empleo. Este informe realiza un diagnóstico y análisis del comportamiento y los problemas de la productividad en España, señalando la brecha histórica con el conjunto de la Unión Europea (UE) y el proceso de convergencia iniciado en 2022.

Con este documento, el Consejo Nacional de Productividad cumple con su objetivo de reforzar el procedimiento de adopción de políticas económicas en aras del bienestar general y profundizando en la cultura de evaluación de las políticas públicas, teniendo en cuenta la importancia del crecimiento de la productividad para el bienestar económico y social, especialmente en el actual contexto demográfico condicionado por el envejecimiento de la población y ante la incertidumbre tecnológica que se prevé en las próximas décadas.

El Consejo Nacional de Productividad es un órgano independiente creado por el Gobierno por Real Decreto, en 2024, y compuesto por miembros de reconocida experiencia y competencia, según las recomendaciones de la Comisión Europea. El Ministerio de Economía, Comercio y Empresa le presta apoyo logístico, pero el Consejo opera con plena independencia y autonomía de criterio en cuanto a la organización de sus reuniones y los temas que aborda.

El diagnóstico

Durante décadas, la economía española mejoró su productividad destruyendo empleo (crisis de 1993 y 2008-2013). El primer informe del Consejo de la Productividad de España documenta que, desde 2022, la productividad sube mientras el empleo alcanza máximos históricos, lo que nos conduce a cerrar la brecha con el conjunto de la UE y sirve para garantizar el crecimiento y el bienestar futuros.

El documento de 116 páginas, difundido la semana pasada, señala un crecimiento anual del 1% de la productividad por hora trabajada en el periodo 2022-2025, el doble que durante 2014-2019. Este mayor ritmo de crecimiento de la productividad coincide además con una elevada creación de empleo. El Consejo apunta que este ritmo de crecimiento habrá de aumentar aún más en los próximos años para garantizar un crecimiento de la renta per cápita en línea con la media histórica dadas las actuales previsiones de población.

Además, observa que, desde 2018, el crecimiento acumulado de la remuneración real por hora trabajada (7,7%) ha superado al de la productividad por hora (3,6%), lo que refleja una mejora en la distribución de las ganancias de productividad. No obstante, la cuota laboral (la participación de los salarios en el PIB) en 2024 sigue siendo 1,4 puntos inferior a la de 1999, evidencia de que los salarios reales apenas han crecido en el conjunto de los últimos 25 años. El informe valora en este sentido positivamente la reforma laboral de 2021 y la subida del salario mínimo (SMI).

Las recomendaciones

Una de las recomendaciones centrales del primer informe del Consejo es la necesidad de impulsar la inversión privada y mejorar el acceso a financiación no bancaria para empresas jóvenes con alto potencial. Respecto a los fondos Next Generation de la Unión Europea (UE), el Consejo recomienda llevar a cabo una evaluación de su impacto sobre la productividad y sobre la inversión productiva privada, así como sobre su gobernanza. Según incide, los PERTE pueden constituir un instrumento novedoso de política industrial para dirigir estos recursos hacia sectores con un mayor potencial de cambio estructural y crecimiento de la productividad.

El Consejo de la Productividad de España también respalda el Régimen 20, como una iniciativa positiva para coordinar la regulación entre Administraciones, e incide en que la solución no es necesariamente menos regulación sino mejor regulación.

Entre las recomendaciones concretas, el Consejo apuesta por impulsar una Estrategia Española para la Productividad, con la participación de la administración central, las comunidades autónomas y los agentes sociales. Esta estrategia debe incluir de forma explícita una evaluación del impacto de las políticas públicas sobre el crecimiento y la distribución de la productividad, y situar la inversión en capital tecnológico e intangibles y la transformación estructural hacia sectores de mayor co​ntenido tecnológico como ejes centrales, especialmente ante la irrupción de la inteligencia artificial.

El informe advierte de que una lenta adopción de las tecnologías basadas en inteligencia artificial podría ampliar la brecha de productividad respecto a otras economías avanzadas. De hecho, señala que desde 1995 la baja inversión en capital tecnológico e intangibles ha sido uno de los dos grandes factores —junto a la estructura productiva concentrada en sectores de bajo contenido tecnológico— que más ha contribuido a la desaceleración de la productividad en España.

El Consejo destaca también el capital humano como factor fundamental para la productividad: mejora la cualificación de los trabajadores y la calidad de la gestión empresarial, es clave para la innovación tecnológica y la adopción de nuevas tecnologías, y puede desatascar cuellos de botella en la disponibilidad de personal especializado en sectores en transformación estructural. Por último, el informe anima a diseñar políticas que maximicen los incentivos a la innovación, con mercados integrados y políticas pro competitivas, y que protejan y capaciten a los trabajadores para minimizar el coste de los cambios estructurales. Puedes consultar el informe en este enlace.

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