Soluciones ante la que se avecina este fin de semana. La gestión de la movilidad ferroviaria durante las Fallas de 2026 ha desatado un enfrentamiento político y territorial de gran calado. La delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, ha reclamado formalmente a la alcaldesa de València, María José Catalá, que remita por escrito su cambio de postura respecto a la llegada de trenes a la Estación del Norte. Esta petición surge tras las declaraciones de la alcaldesa rectificando la solicitud inicial del Ayuntamiento, que el pasado 17 de febrero pidió restringir el servicio ferroviario entre las 12:00 y las 15:00 horas para evitar aglomeraciones en la calle Xàtiva durante los días clave de la fiesta.
Bernabé ha instado a la alcaldesa a convocar una Junta Local de Seguridad extraordinaria si no se formaliza este nuevo criterio de manera inmediata. El objetivo del Gobierno central es diseñar una propuesta coordinada con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que permita compatibilizar la seguridad ciudadana con el derecho a la movilidad. La delegada ha subrayado que la propuesta de Renfe de finalizar los trayectos en Albal respondía estrictamente a la petición municipal previa, una medida que ha generado un «profundo malestar» en las poblaciones del área metropolitana sur.
La decisión de Renfe de establecer Albal como fin de trayecto ha provocado una oleada de críticas por parte de los alcaldes de la comarca, quienes denuncian una decisión «unilateral». El alcalde de Albal, José Miguel Ferris, ha manifestado su sorpresa al no haber sido informado de que su estación, inaugurada hace apenas un año y ubicada en un polígono alejado del núcleo urbano, se convertiría en el intercambiador forzoso. Ante la falta de capacidad de la infraestructura para absorber a miles de pasajeros, Ferris negocia ya con la Conselleria de Transportes el flete de autobuses lanzadera de emergencia.
Desde Alfafar, su Ayuntamiento ha emitido un comunicado denunciando que la medida ignora la realidad de miles de trabajadores que necesitan acceder al centro de València por motivos laborales o médicos, y no solo por ocio. En la misma línea, la alcaldesa de Catarroja, Lorena Silvent, ha lamentado que se vuelva a legislar pensando exclusivamente en la capital, olvidando que «la vida continúa» para el resto de la comarca. Los ediles coinciden en que las Fallas son una celebración compartida y que las restricciones actuales dificultan la convivencia y el desarrollo económico de los municipios vecinos.
El conflicto ha escalado también al plano político regional, con el alcalde de Mislata, Carlos Fernández Bielsa, acusando a Catalá de «no creer en el área metropolitana». Bielsa sostiene que defender la vertebración territorial requiere hechos y no restricciones que aíslen a los ciudadanos del entorno. Por su parte, el concejal de Gandia, Adrià Vila, ha exigido la suspensión inmediata de la medida, recordando que el corte de las líneas C1 y C2 perjudica gravemente a los vecinos de la Safor que dependen del tren para sus gestiones diarias en el ‘cap i casal’.
Finalmente, el Ayuntamiento de Paiporta ha rechazado frontalmente la posibilidad de trasladar a los viajeros de Albal hasta su estación de metro como solución de contingencia. Su alcalde, Vicent Ciscar, advierte que las unidades de Metrovalencia ya circulan saturadas durante las horas previas a la mascletà, por lo que desviar el flujo de Cercanías hacia su municipio solo serviría para «incrementar exponencialmente» el riesgo de seguridad en los andenes. La resolución de esta crisis queda ahora a la espera de que el consistorio valenciano oficialice su postura definitiva ante la Delegación del Gobierno.
Imagen: Estación Renfe de Albal.



