El impacto de la escalada bélica internacional ya se está dejando notar con fuerza en las previsiones financieras del tejido empresarial. Miguel Ángel Navarro, responsable de financiación bancaria de Tbig Finance, ha lanzado un claro aviso a navegantes sobre el endurecimiento de las condiciones económicas a corto plazo. «Las empresas están preocupadas porque se va a restringir el acceso al crédito», ha alertado el experto, quien aconseja a las compañías ser previsoras para evitar problemas de liquidez: «Ahora recomendamos tener límites ociosos por si lo necesitamos».
La inestabilidad geopolítica está obligando a los departamentos financieros a trabajar a contrarreloj para proteger los márgenes de las compañías. «Llevamos una semana y media con el tema de la guerra con todo muy movido», ha explicado Navarro. Para mitigar este golpe, desde su firma están «trabajando con los empresarios para poder anticiparnos ante tanta incertidumbre con el aumento de las materias primas y los cambios de monedas».
Ante la previsible reducción del crédito bancario tradicional, el responsable de Tbig Finance marca una vía alternativa y urgente: «Si vamos a buscar líneas de financiación es un buen momento para apostar por la financiación pública porque se pueden agotar ante la demanda».
La extrema volatilidad actual también ha transformado radicalmente el mapa de las operaciones internacionales y las exportaciones. Navarro ha ilustrado esta complejidad señalando que «antes podíamos hacer cambios en 25 tipos de divisas y ahora son más de 100 las posibilidades que tenemos». Ante esta vasta oferta y el riesgo cambiario, considera «fundamental poder tener todas a nuestra disposición y controlarlas» para evitar sobrecostes inesperados.
Finalmente, el experto ha dedicado una importante reflexión al ecosistema de las startups y a la retención de la innovación en el territorio. Navarro ha reclamado que «deberían de haber más mecanismos para dotar a las tecnológicas locales de herramientas ágiles y beneficiosas«. Sin embargo, advierte que este apoyo institucional y financiero debe tener un retorno directo para el territorio, exigiendo «al mismo tiempo que los emprendedores adquieran unos compromisos de quedarse».



