La tregua ha durado poco en los parqués internacionales. Tras el breve alivio de la jornada previa, el Ibex 35 ha retomado este jueves la senda de las caídas, cerrando con un retroceso del 1,38% hasta situarse en los 17.245,20 puntos. La sesión ha estado marcada por una volatilidad extrema, con el selectivo oscilando en un rango de casi 400 puntos entre sus máximos y mínimos del día. Los inversores parecen haber asumido la certeza de que el conflicto en Oriente Medio no será breve, lo que ha devuelto el protagonismo al petróleo Brent —que escala de nuevo hasta los 84 dólares— y al dólar, que se consolida como el valor refugio por excelencia en este escenario de incertidumbre.
El giro bajista se consolidó en la última hora de negocio, coincidiendo con una apertura negativa en Wall Street que arrastró a las principales plazas europeas. Valores con fuerte componente cíclico o vinculados a la defensa y la industria, como ArcelorMittal (-6,56%) e Indra (-4,11%), han figurado entre los más castigados de la jornada. También ha sufrido IAG, con un descenso del 3,58%, penalizada por el encarecimiento del combustible. Por el contrario, Grifols ha logrado esquivar la quema con una subida del 1,96% tras recibir un fuerte espaldarazo de los analistas de Bernstein, quienes han elevado su precio objetivo hasta los 20 euros por acción, otorgándole un potencial alcista cercano al 95%.
El mercado ya no solo teme el impacto directo de las hostilidades, sino que ha comenzado a descontar el regreso de la inflación y una respuesta agresiva por parte de los bancos centrales. Según datos de Bloomberg, por primera vez desde el último ciclo de recortes, los inversores ya esperan una subida de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) para el próximo mes de septiembre. Este cambio de perspectiva rompe con el periodo de estabilidad esperado y sitúa el precio del dinero en el 2,25% ante el miedo a una crisis de oferta derivada del cierre del Estrecho de Ormuz, por donde transita entre el 20% y el 30% de la energía mundial.
Sector bancario
En el sector financiero, el Banco Santander se ha visto salpicado por informaciones que apuntan a una exposición de entre 200 y 300 millones de libras a una entidad hipotecaria británica recientemente quebrada, MFS. Aunque la deuda estaría garantizada por una cartera de hipotecas, el valor ha sido uno de los damnificados en una sesión donde el sector bancario ha mirado con recelo la inestabilidad del mercado de renta fija. Mientras tanto, en el resto de Europa, los recortes han sido generalizados, con el Euro Stoxx 50 cediendo un 1,46% y el Dax alemán perdiendo más de un 1,6%, reflejando la vulnerabilidad del continente ante el encarecimiento del gas y el crudo.
Wall Street también ha teñido de rojo sus principales índices, muy pendiente de los movimientos en el sector tecnológico. Jensen Huang, CEO de NVIDIA, ha enfriado los ánimos al sugerir que su reciente inversión millonaria en OpenAI podría ser la última antes de la salida a bolsa de la startup de inteligencia artificial. Pese a este clima, la nota positiva en Nueva York la ha puesto Broadcom, cuyas acciones subían con fuerza tras presentar unos resultados trimestrales que batieron todas las expectativas del mercado, demostrando que la demanda en infraestructuras tecnológicas resiste incluso en contextos de alta tensión geopolítica.
La jornada de este jueves deja claro que el «umbral del dolor» de los inversores sigue desplazándose. Con el índice Vix de volatilidad desplegándose de nuevo con fuerza, la estrategia de los operadores ha pasado de la euforia por el posible diálogo a la cautela defensiva. La mirada está puesta ahora en la evolución de los precios energéticos y en cómo la parálisis del Estrecho de Ormuz puede terminar forzando un endurecimiento monetario que lastre el crecimiento económico global. España, en el epicentro de la tormenta diplomática con EE. UU., afronta este escenario con un selectivo que lucha por no perder el soporte de los 17.200 puntos mientras el ruido de tambores de guerra se intensifica.



